Feria Internacional del Libro Miami 2003

De Hombre a Mujer - Viajero de sus Fronteras
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Figuraciones Horizontales

Mujer dormida en la extensión de sedas de su revuelto lecho... notas quedas de erótica canción arrullan la escena de los hechos. En furtivo asomo con palidez de luna, el sol naciente de matinal tibieza escapado llega de la noche tensa a contemplar su desnudez de cuna.

Dejad que la fuente
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brote de su altura hasta la tuya

Ella, en su rendido insomnio evoca el porvenir de auroras otras locas. Traza albor la silueta horizontal de su temblor dormido; el sísmico talle de su augusta longitud frontal alborota mi recio despertar anímico. ¡Mujer tendida en tálamo espacial, desvelado habito tu tiempo de ausencia en el lácteo recuerdo de tu entrega, --tu cuerpo viaja convergencia aural !

Ni aún dormido desgonzado yace el rostro de la estatua; embriagado luce huellas de besos agotados; ni el fino brazo del ceñido engarce bajo la negra cabellera desdoblado deja de trazar caricias circulares sobre los blancos senos desmayados; ni las pálidas grutas embriagantes de su alada región de palomares, ni el vientre de ópimas raigambres dejan, por estar rendidos, de trepar las altas cordilleras de su enjambre.

¡Mujer de cumbres blancas, paloma desmayada en un azul de temblorosas sendas, tienes rutas pedigüeñas, aroma de misteriosas frutas bajo la piel sinuosa! Detenido al pie de la rendida estatua en duelo de espadas y de rojas capas, todo vuelve a mi, de la noche que se escapa en ascuas de las más ardientes fraguas-- el puño esgrime su lanza de templario.

¡Mujer!-- deliciosa cena de mi antojo, razón de mis tempranos bríos, seductor camino hacia el deshojo-- Tú llenas mi senda de confianzas. ¡Mujer, tentadora arena movediza , el estrave de mi quilla va de prisa al encuentro de tu proa con mi dicha. La magnífica estampa de tu cuerpo, el agitado pliegue de tu nubio velo en vuelo van al viento de un desierto de espejismos lleno, los encuentros rubios en las dunas de tu arenal prendido, la heredad ardiente de mi andar beduino. ¡Mujer, tú duermes mientras vela mi suerte batida por aquella otra entrega. En ti, todo fue y todo es de mil faenas en el amplio terreno de mi brega!

¡La noche, de arrebatos vió rendida la doncella en su extensión de fiera que por un instante está dormida en el lecho de mis ojos en espera.!

Joseph Berolo Ramos Copyright 2002

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